Carbón Blanco: la estrategia del jefe la banda para salir de la cárcel

Una fiscal advirtió que Carlos Salvatore toma medicamentos sin receta para agravar su estado de salud y ser trasladado a su casa.Si la batalla se diera dentro de una jaula de artes marciales mixtas sería igual de feroz. De un lado se ubican los fiscales Gabriela Baigún (Capital) y Federico Carniel (Chaco). Del otro, un verdadero peso pesado del narcotráfico argentino, el abogado Carlos Salvatore (60), condenado a 21 años de cárcel por el contrabando de más de una tonelada de cocaína escondida en carbón.

Se trata de la causa conocida como Carbón Blanco, cuando se descubrió a una banda que traficaba cocaína camuflada entre carbón vegetal, desde el Chaco a Europa.

El tema en lucha: Salvatore reclama constantemente que está muy enfermo y que por eso debe cumplir la sentencia en su casa; los fiscales, por su parte, no niegan su cuadro cardíaco pero sostienen que en el hospital del Complejo Penitenciario I de Ezeiza (CPI) -donde está preso- tienen todo para darle los cuidados médicos que necesita.

En este marco, hace unos días se escribió un nuevo e insólito capítulo: el 10 de noviembre, por nota, el Servicio Penitenciario federal (SPF) le informó al juez federal de Lomas de Zamora, Alberto Santa Marina (con jurisdicción sobre la cárcel), que Salvatore estaba tomando medicación sin control alguno, por fuera de la recetada por los médicos del hospital penitenciario.

“Carlos Alberto Salvatore resulta ser una persona que incurre en constantes manipulaciones con la finalidad de alcanzar su objetivo y, en esta ocasión, el Servicio Penitenciario halló en su poder medicación que se encuentra contraindicada para un individuo de su condición, pese a lo cual el nombrado la está ingiriendo con la evidente finalidad de causar un daño a su salud que lo habilite a ser incorporado en el régimen de prisión domiciliaria”, advirtió la fiscal Baigún el 14 de noviembre en una nota dirigida al presidente del Tribunal Oral federal N° 6 de Capital, que lleva adelante una nueva pericia médica a Salvatore.

Por lo pronto, en el juzgado de Santa Marina se abrió un expediente caratulado “delito contra la salud”. En él se cuenta que poco antes de las 14 del viernes 10 de noviembre, durante una revisión previa a un traslado al Hospital Interzonal de Ezeiza, un agente penitenciario le secuestró un pastillero a Salvatore, lo que derivó en un alerta y en una posterior requisa.

Fue entonces cuando se secuestraron en su habitación medicamentos que no habían sido recetados por los médicos del Servicio Penitenciario, ya que tenían marcas comerciales que el SPF no suministra. Además muchos de los blisters estaban vacíos.

DE UNA CLÍNICA PRIVADA AL HOSPITAL PENITENCIARIO

Alegando una enfermedad cardíaca que nadie discute, Salvatore logró esquivar la cárcel durante el trámite de gran parte de los procesos en su contra. La cuestión pareció quedar saldada en diciembre del año pasado cuando, luego de una junta médica, la Justicia determinó que podía ser trasladado desde su lujosa habitación de la Clínica Los Arcos, en el barrio porteño de Palermo, al Hospital Penitenciario de la cárcel de Ezeiza.

Desde esa vuelta a prisión hasta ahora Salvatore no interrumpió sus pedidos para ser enviado a su domicilio. Y a fuerza de descompensaciones (verdaderas o inducidas) logró que el pasado 14 de noviembre se hiciera una nueva junta médica para determinar dónde debe cumplir la condena.

Los resultados de esta Junta aún no están listos pero los fiscales temen que el abogado narco vuelva su chalet de Belgrano.

Cuando estuvo detenido allí se movía con tanta impunidad que fue grabado hablando por teléfono con su esposa y prometiendo que mandaría a matar a la jueza federal de Chaco Zunilda Niremperger, quien lo envió a juicio por la causa “Carbón Blanco”.

Tal era su poder que, luego de su amenaza, cuando su casa fue allanada, desapareció un pendrive cuya existencia había quedado asentada en el acta de procedimiento.

Fuente:http://datachaco.com/

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