“Habrá que esperar hasta 2019 para reformas estructurales”

• EL DIRECTOR DE ECONOMÉTRICA PONE REPAROS SOBRE LA SITUACIÓN FISCAL
En la tradicional entrega de El Economista del Mes, el análisis estuvo a cargo de Ramiro Castiñeira, quien estima un dólar a $19 para fin de año y una inflación de 22% anual en 2017 con ayuda de las tasas de interés. Con relación a las cuentas fiscales, advierte que el déficit consolidado total es de 7% del PBI.

1|Escenario post-PASO

La discusión sobre los brotes verdes ya acabó. La economía arrancó y está creciendo cerca del 4% anual. Las proyecciones privadas indican que esto se sostendrá a un ritmo entre 2% y 3% el año entrante. Argentina está saliendo del serrucho y, si se cumplen las proyecciones de 2018, se alcanzará un nuevo récord en el nivel del PBI. Esto es gracias a que se llegó a las elecciones sin la receta populista a la cual Argentina estaba acostumbrada, donde ante una contienda electoral, el Gobierno de turno pisaba el dólar, las tarifas e impulsaba el gasto público. En esta ocasión no se dio: aumentaron las naftas en pleno escenario electoral, se dejó correr al dólar desde $15 a $18 y el gasto público sólo subió 22% interanual, es decir, no creció. Esta combinación evitó que detrás de las elecciones hubiera una crisis.

2|BCRA/metas deinflación

El Banco Central se puso metas de inflación muy exigentes para este año (12%-17%) y el doble para el año que viene (10%). En 2017, probablemente la cifra llegue al 22% y en 2018 se ubicará cerca del 17%; la inflación sigue bajando. El BCRA está creando la institucionalidad perdida después de que se lo utilizara durante años como la caja de financiamiento del Estado. Pero también es cierto que quedan muchos problemas por resolver: la política monetaria no puede sacarse de encima a la dominancia fiscal. Si bien se contrajo la utilización del BCRA como una “maquinita” para financiar al Estado, todavía se está monetizando parte del déficit, pero con objetivos, y se sabe en qué magnitud (1,5% del PBI). Hay que tener en cuenta que el déficit, entre Nación, provincias e intereses de deuda llega al 7%. Está en niveles muy elevados y en este marco es difícil poner metas de inflación. Con la tasa de interés podrá domar la inflación a corto plazo, pero la pelea es con la situación fiscal a largo plazo.

3|Cambio estructural

El gasto público creció en la última década 15 puntos del PBI, llegando a una situación fiscal desmadrada y no sostenible. Aun después de hacer ciertos ajustes, el déficit fiscal consolidado son 7 puntos del PBI, mientras que en el resto del mundo la cifra se ubica cerca del 3%, que les permite tener un ratio de deuda pública estable. El país debe seguir atacando el déficit y debe lograr alcanzar uno por lo menos que emparde con su tasa potencial de crecimiento. El Gobierno se lo está proponiendo de una manera gradual porque no tiene mayoría en ambas cámaras. No es viable proponer una política de shock sin mayoría; por eso el gradualismo no es una opción, sino una obligación. El mercado se entusiasma, después de las PASO, con que quizás hay gradualismo por dos años más, pero en 2019 el Gobierno puede llegar a tener mayoría. Ahí, bajo este escenario, recién podrían comenzar a aparecer reformas más estructurales.

4|Ciclos económicos que se repiten

Este es el tercer intento del país de volver al mundo. No es la primera vez que Argentina busca salir de un contexto populista teniendo que unificar el mercado cambiario, encauzar las cuentas públicas y restablecer las relaciones internacionales. El proceso ya lo vivieron Frondizi y Menem; ahora es el turno de Macri. El problema de Frondizi, pese a que logró incrementar la inversión extranjera directa, fue que tuvo una mirada muy enfocada en el mercado interno. No logró un aumento de las exportaciones que logre sostener el crecimiento una vez que las inversiones empezaron a mermar. El gran error de Menem, en cambio, fue casarse con la convertibilidad. Pisó los precios en un mundo que ya no tenía un tipo de cambio fijo. Este Gobierno tiene la oportunidad histórica de no cometer los errores de sus antecesores.

5|Objetivos fundamentales

Argentina tiene que volver a ser la meca para exportar en el mundo, como lo fue con el modelo agroexportador. Tenemos un reservorio en el norte de lo que va a ser el oro del siglo XXI, que es el litio. Además, está el ‘shale gas’ en la Patagonia, la agroindustria en el centro y en el litoral y tenemos un fuerte potencial para desarrollar el turismo. Argentina tiene todo para volver a insertarse en el mundo globalizado. Ahora falta encarrilar las cuentas fiscales y la situación energética, donde es necesario que existan precios internacionales, como ocurre a nivel internacional. Tenemos la oportunidad de que estos sectores lideren las exportaciones, que deben permitirle al país reconvertir su cadena productiva a una economía mucho más abierta y libre.

6|Tipo de cambio

A diferencia de las PASO, la pregunta ahora es por cuánto va a ganar el oficialismo. Esa situación le da respiro a la política económica en general y al tipo de cambio en particular. Las recetas del pasado no van a tener financiamiento externo. La Argentina sólo lo va a obtener si se propone volver a la globalización. Como comienza a tomar fuerza la idea de que el país se sume al mundo, se calman los miedos de que se corte el crédito, que busca financiar la transición hasta 2019. Hacia fin de año, el dólar va a seguir la tendencia de la inflación porque es un precio más de la economía. Cerrará cerca de los $19, incluso si gana el oficialismo, por el propio proceso inflacionario.

7|Créditos privados

El financiamiento está renaciendo de las cenizas de la crisis del 2001. Las economías de la región tienen, en promedio, créditos por encima del 50% del PBI, mientras que la Argentina se encuentra recién en niveles cercanos al 15%, pese a que se está reactivando. Hay un gran margen para crecer, como también lo tienen todos los otros sectores de la Argentina. El país se estancó y todo ahora es chico, en particular todo lo que es capitalización bursátil y créditos; están en niveles ridículos para lo que es el siglo XXI relativo a una economía de ingresos medios. La inflación es el principal problema, no sólo de créditos, sino de inversión. Corregir este proceso y lograr escenarios de previsión más extendidos permiten al sector privado conseguir tasas más bajas y desarrollar un proceso de planificación de manera más fácil.

Fuente: http://www.ambito.com/

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